
La escuela de Cornejo oculta el despojo histórico al pueblo Huarpe
El pueblo Huarpe no solo heredó la pérdida de su lengua; heredó el despojo material. Heredaron no tener agua, no tener transporte y no tener un lugar donde sus pibes puedan estudiar. Mientras el poder económico los ataca pidiéndoles ‘pureza’ para reconocerles un derecho, la sociedad mendocina los abraza en las calles. Es hora de dejar la hipocresía: la reparación histórica exige trabajo y desarrollo. Basta de cómplices, la tierra y la educación son derechos, no un privilegio para los amigos del poder.








