Cornejo destruye las familias y el NOSOTROS mendocino

El peronismo no es obediencia debida; es debate, es militancia y es convicción. Hoy, Axel Kicillof se levanta como el gran escudo protector frente a la destrucción de Javier Milei. Pero acá, en Mendoza, nos enfrentamos a dirigentes que perdieron la ideología. No podemos discutir un proyecto de provincia con Cornejo porque a él solo lo mueve el interés comercial, dejando nuestra matriz social totalmente lastimada.

Compañeras, compañeros, mendocinos y mendocinas. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que nos sigan robando el futuro y la esperanza en nuestra propia cara? En nuestro último programa, junto al compañero Alfredo Guevara, nuestra querida Fabiana Yunes y un gran equipo, pusimos sobre la mesa lo que la pauta oficial intenta callar todos los días. Hablamos de frente, desde las tripas, porque la realidad de nuestra provincia nos duele y nos exige despertar.

Alfredo lo explicó con una claridad meridiana: hoy Axel Kicillof se erige en la provincia de Buenos Aires como el gran escudo protector contra las políticas destructivas y hambreadoras de Javier Milei. Defiende un proyecto nacional, defiende nuestros recursos y ejerce la soberanía. Y nos deja una enseñanza fundamental para la etapa que viene: en este peronismo que debemos reconstruir, la militancia se ejerce por una convicción profunda, poniendo el cuerpo y el alma, y no por una simple obediencia ciega.

https://www.youtube.com/watch?v=rCO0D7hEWYc

Pero traigamos la discusión a nuestra tierra. A mí me encantaría poder sentarme a debatir un verdadero modelo de provincia con Alfredo Cornejo, pero es lisa y llanamente imposible. Con Cornejo no se discute política con mayúsculas; a él no lo mueve una ideología de desarrollo social, solo lo mueve el interés. Sus acuerdos vacíos y el de sus dirigentes afines no contemplan la justicia social ni la independencia económica.

¿Y saben qué pasa mientras ellos negocian? Nos están rompiendo desde los cimientos. Nos están destruyendo el concepto mismo de familia. Como docente y como mujer, me pregunto con dolor: ¿cómo vamos a distribuir los recursos para que lleguen a todos? Yo me niego a ver felices únicamente a los niños de los barrios privados, del Dalvian o de Palmares. ¡Yo quiero ver a todos los pibes de Mendoza felices! Quiero a las madres trabajando dignamente, a los padres produciendo. Cuando despertemos de este letargo, vamos a encontrar una Mendoza tan deteriorada, tan lastimada, que vamos a tener que empezar a escarbar la tierra para levantarla de nuevo. Nosotras, las mujeres, somos guardianas de la vida. No vamos a renunciar a nuestros pibes. Nuestra respuesta a este modelo de crueldad tiene que ser sembrar una huella imborrable con la Política de la Bondad. Solo así construiremos el NOSOTROS que Mendoza necesita.

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