
Escuelas sin maestros y verdura regada con cloacas en el feudo de Cornejo
«Ayer callamos, hoy hablamos por amor de corazón». Con esta inmensa frase ancestral, la comunidad Huarpe nos marca el camino. Durante siglos sufrieron el despojo, y hoy ven cómo la casta política desvía los fondos que deberían ser para su desarrollo o para viviendas sociales. El silencio se terminó. Es hora de dejar de ser espectadores y exigir que la política mendocina deje de ser un negocio corporativo para volver a ser una herramienta de justicia social.








