Sedronar vaciado: así nos abandonan frente a las adicciones

¿Sabías que el gobierno nacional recortó el presupuesto de prevención de adicciones de 475 millones a apenas 47 millones? En medio de la crueldad, el tejido social mendocino resiste. Una charla a fondo sobre reducción de daños, empatía en acción y la urgencia política de volver a pensar en un 'nosotros' que contenga y abrace a las familias destruidas.

¿Cómo andan, mendocinos y mendocinas? En nuestra última columna de «De ida y vuelta» junto al conductor de Otras Voces Multimedio, nos metimos de lleno con una herida que sangra en cada barrio de nuestra provincia: los consumos problemáticos. Para hablar de frente y sin estigmas, nos acompañó una compañera inmensa, Natalia de Oro, referente de Casa Pueblo en Las Heras.

Tenemos que poner la verdad sobre la mesa. Argentina ya es el segundo país con mayor consumo de América Latina. No estamos hablando de un lugar «de paso» como nos mentían en los 90; estamos hablando de la vida de nuestros pibes, de nuestras pibas, del vecino que se nos cae a pedazos, hoy agravado por el crecimiento brutal de la cocaína fumada. Frente a este doloroso flagelo, ¿qué hace el Estado? Pasa la motosierra.

El gobierno insensible de Javier Milei, con el silencio cómplice de Alfredo Cornejo acá en la provincia, decidió que la salud y las adicciones son un «gasto». En un acto de crueldad extrema, Roberto Moro (titular de Sedronar) avaló un recorte que bajó los programas de 475 millones a unos miserables 47 millones de pesos. ¡Una vergüenza que representa el 0,0001% del PBI! Desfinancian la vida. Nos están dejando completamente solos.

https://www.youtube.com/watch?v=SOyJIcalT38

Pero compañeras y compañeros, donde el Estado neoliberal abandona, el pueblo siempre se organiza. Por eso invité a Natalia, para que nos cuente cómo desde Las Heras le ponen el pecho a las balas todos los días. En Casa Pueblo no juzgan ni le cierran la puerta a nadie. Trabajan con una perspectiva real de reducción de daños, abrazando no solo a quien consume, sino a esa familia que llega rota, sin saber qué hacer ni adónde ir. Tienen asesoramiento, contención y, sobre todo, amor. Eso es hacer «Política de la Bondad»: un compromiso genuino por la vida del otro.

No podemos permitir que nos sigan fragmentando. Nos quieren solos, tristes y deprimidos, porque así es más fácil dominarnos. La salida a esta crisis, al sálvese quien pueda que nos imponen desde la Rosada y el Barrio Cívico, es la construcción de un NOSOTROS gigante. Un nosotros que escuche, que acompañe y que luche por devolvernos la dignidad. La solidaridad no se recorta. Sigamos tejiendo redes, porque a Mendoza la salvamos entre todos.

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