En el tramo final del programa Argentina Hoy del 16 de septiembre, el conductor y la columnista Andrea Blandini recibieron al presidente del Partido Justicialista a nivel Capital, quien realizó un extenso diagnóstico sobre la crisis productiva de Mendoza y sobre los desafíos internos que enfrenta el peronismo de cara a las próximas elecciones.
La uva que se derrumbó: de 1.000 a 300 pesos
El invitado abrió su análisis con un dato contundente sobre la vendimia de este año: el precio de la uva fina, que llegó a cotizarse en torno a los 1.000 pesos, cayó a 300 pesos, con caídas proporcionales en el resto de los varietales. Esa baja se produjo, además, en un contexto de aumento sostenido de combustibles, agroquímicos y salarios, lo que —según explicó— deja a buena parte de los viñateros con cheques de cobro insuficientes para sostener las tareas agrícolas de fin de año y del ciclo siguiente.
Brasil cierra la puerta, China gana terreno
El dirigente cuestionó con dureza la política comercial de Brasil hacia la producción mendocina, señalando que el gobierno de Lula alterna aperturas y cierres del mercado sin reglas estables, perjudicando exportaciones locales y favoreciendo, en ese vacío, la llegada de productos chinos —particularmente el ajo— al mercado regional.
El ajo, definido como el segundo ingreso agrícola en importancia para la provincia, también sufrió una caída fuerte. Según relató, solo pudo sostenerse parcialmente gracias a una vía comercial hacia Taiwán, abierta a partir de la tensión geopolítica entre ese país y China.
Industria en retirada: de IMPSA a Nihuiles
El panorama industrial también resultó preocupante en el relato del entrevistado. Mencionó el traslado de servicios de una importante empresa metalmecánica de la provincia hacia la cuenca de Vaca Muerta, en un contexto de crisis del sector que, según explicó, tiene raíces históricas: compromisos comerciales incumplidos con la firma mendocina Pescarmona por parte de Brasil, y posteriormente por Venezuela durante gestiones previas, habrían debilitado a la empresa y, con ella, a buena parte de la industria metalmecánica menor asociada.
También se refirió al cierre de la planta conocida como «North Suiza», que golpea directamente a los productores hortícolas de la zona de Las Heras, y a los daños sufridos por dos centrales hidroeléctricas del complejo Nihuiles tras un aluvión, en un contexto en el que —según cuestionó— se priorizaron obras viales de alto impacto visual antes que la infraestructura hídrica necesaria para sostener la generación de energía.
«Hemos tenido cuatro períodos perdidos en Mendoza.»
Un Estado que crea empresas para acomodar dirigentes
El dirigente del PJ Capital cuestionó al gobierno provincial por sostener estructuras estatales —vinculadas, por ejemplo, a servicios mineros o al remanente administrativo de la ex empresa Potasio Río Colorado— que, según su lectura, funcionarían más como espacios de acomodo de dirigentes con sueldos altos que como herramientas productivas reales.
Bancos, tasas usurarias y un llamado a no pagar
Uno de los pasajes más fuertes de la entrevista giró en torno al sistema financiero. El invitado denunció que los bancos aplican tasas de interés que, en algunos casos, multiplicarían varias veces el monto original de la deuda, con aval implícito del Estado nacional. Llegó a sugerir que, dado que las deudas prescriben legalmente a los cinco años, muchos argentinos endeudados podrían optar por no pagar y esperar esa prescripción antes que profundizar su asfixia financiera.
Autocrítica peronista: «Nos equivocamos feo»
Lejos de una defensa acrítica del propio espacio, el dirigente hizo una autocrítica explícita sobre la gestión económica kirchnerista posterior a la muerte de Néstor Kirchner, a quien calificó como un gobierno ordenado y sin déficit fiscal. Consideró que la emisión monetaria sostenida en los años posteriores generó una inflación que terminó allanando el camino electoral a Javier Milei.
«No hubiéramos logrado que Milei fuera presidente» sin esos errores propios.
El modelo que propone: industria, minería y blockchain
Como alternativa, planteó un esquema de gestión pública basado en tres tercios: un tercio para gasto corriente, un tercio para mantenimiento y un tercio para desarrollo, inspirado en experiencias de otras provincias. Sobre esa base, propuso impulsar minería con mayor participación estatal —citando el modelo chileno como referencia— y desarrollo de industria petroquímica vinculada a Vaca Muerta.
También defendió el uso de tecnología blockchain para la ejecución presupuestaria pública, como herramienta para garantizar transparencia total y evitar el desvío de fondos, algo que consideró indispensable después de los antecedentes de corrupción que, admitió, dañaron la imagen del peronismo mendocino.
Una anécdota que resume el diagnóstico: cinco oficinas para un trámite
Para graficar el mal funcionamiento del Estado provincial, el entrevistado relató una experiencia personal: intentando tramitar un certificado de incapacidad para un familiar, fue derivado sucesivamente por cinco oficinas distintas —incluyendo, por error, la propia sede de la Legislatura, confundida con una oficina de personal— sin lograr completar el trámite de manera presencial.
«Esta es la realidad de Mendoza: está muy mal gobernada.»
A partir de esa experiencia, propuso como modelo de referencia la gestión de Alberto Rodríguez Saá en San Luis, describiéndola como un caso de reordenamiento estatal drástico que, según su relato, permitió reconstruir la administración pública desde una base más eficiente.
San Rafael y Maipú como vidriera del PJ
El dirigente destacó especialmente la gestión de los municipios de San Rafael y Maipú, que —según explicó— sostienen superávit fiscal y presupuestos anticíclicos, y los señaló como posible cantera de candidatos peronistas con capacidad real de disputar la gobernación, en contraste con departamentos donde la imagen del oficialismo provincial estaría cayendo, como Las Heras y Guaymallén.
Críticas a un posible candidato del oficialismo
Consultado sobre trascendidos que ubican al intendente de Ciudad de Mendoza como posible candidato a gobernador, el entrevistado fue crítico: cuestionó una intervención urbanística en una avenida céntrica de la Capital, calificándola de maquillaje sin impacto real en el comercio local, y contrastó esa inversión con la situación de barrios populares de la Capital, con trabajadores no registrados y sin mejoras estructurales.
«No hay que hacer pobrismo»: la propuesta de un peronismo productivo
Uno de los ejes más marcados de la entrevista fue el rechazo a lo que el dirigente denominó «pobrismo»: la lógica de sostener comedores escolares y asistencia directa como principal política social, en lugar de generar empleo genuino. Reivindicó el modelo histórico de las escuelas hogar peronistas, centradas en educación de calidad, por sobre la actual necesidad de alimentar a los chicos dentro del horario escolar.
«La gente quiere peronismo, no quiere escuchar el pobrismo.»
También cuestionó el funcionamiento de algunos sindicatos y obras sociales, señalando que los aportes de los trabajadores deberían traducirse en mejores servicios y no en el enriquecimiento de dirigencias sindicales.
El límite entre Mendoza y la política nacional
Finalmente, el dirigente fue enfático en remarcar que el peronismo mendocino debe desligarse de la imagen negativa asociada al Gran Buenos Aires y a referentes nacionales como Cristina Fernández de Kirchner o Sergio Massa, a quienes consideró un lastre electoral para la provincia. Insistió en la necesidad de construir liderazgos propios, con capacidad de gestión territorial, antes que apostar a fórmulas atadas a la estructura del PJ nacional.
La mirada de la columnista
Coincido en que el diagnóstico productivo que planteó el dirigente es certero: Mendoza viene perdiendo industrias hace más de una década sin que ningún gobierno, de ningún signo político, haya logrado reemplazarlas con nuevas fuentes de trabajo genuino. Ahora bien, me parece necesario señalar una tensión que atraviesa todo su discurso: se pide autocrítica sobre el pasado kirchnerista, pero al mismo tiempo se defiende un modelo de intervención estatal fuerte en minería e industria que exige, precisamente, la capacidad de gestión eficiente que hoy el propio Estado mendocino —según su propia anécdota personal— no logra garantizar ni para un trámite básico. La pregunta que queda abierta, y que el peronismo debería responder antes de octubre del año próximo, es cómo se construye esa capacidad de gestión real, y no solo declamada, antes de prometerle a los mendocinos un nuevo ciclo de desarrollo productivo.