El hambre en Las Heras desnuda las mentiras

No es normal que en un país que produce alimentos, tengamos pibes descalzos pidiendo un plato de comida a las 9 de la noche. Arrancaron cocinando para 500 y tuvieron que entregar 900 raciones. Ante un Estado que se retira y una política que fomenta el individualismo feroz, la única respuesta posible es la Política de la Bondad. Escuchar, dar una mano y reconstruir el NOSOTROS comunitario para sembrar una huella de dignidad en Mendoza.

¡Hola, compañeros y compañeras! Qué fuerte y qué necesario es mirar de frente lo que nos está pasando, sin los filtros que los medios hegemónicos nos quieren imponer. En el último bloque de «De ida y vuelta», que comparto con Gabriel, tuvimos el honor de sentar en la mesa a Peque Medina y a Fabi, dos enormes compañeras que le están poniendo el cuerpo al frío y al hambre en Las Heras con una olla popular frente al Campo Histórico El Plumerillo.

Es desgarrador escuchar los testimonios que nos trajeron del territorio. Mientras el gobierno de Javier Milei y el silencio cómplice de Alfredo Cornejo nos intentan convencer de que estamos bárbaro y que el ajuste lo paga «la casta», la realidad nos cachetea en la calle. Pibes jovencitos, de 16 años, que te miran a los ojos para decirte: «Nosotros no somos pobres, pero tenemos hambre». Hay changarines, laburantes informales y familias enteras que hoy tienen que hacer filas interminables bajo la helada mendocina para poder llevarse a su casa un taper con fideos o un cucharón de lentejas.

https://www.youtube.com/watch?v=1GZx-Wgp7fo

Para que tomemos dimensión del desastre: las compañeras calcularon la primera olla para 500 porciones y esa misma noche terminaron entregando 900. ¡900 mendocinos y mendocinas que no tenían garantizado un plato de comida! No podemos ni debemos naturalizar que en nuestra provincia los pibes anden descalzos y con la panza vacía. Pero frente a este Estado ausente, frente a la crueldad institucionalizada, lo que brota con fuerza es la solidaridad de nuestra gente. El vecino que frena su camioneta y deja el pan, el que acerca un paquete de arroz.

Esta red de contención que tejemos desde abajo es lo que yo llamo la «Política de la Bondad». Es la construcción inclaudicable del NOSOTROS frente al «sálvese quien pueda» que nos quieren vender. Necesitamos involucrarnos más que nunca, sembrar huella y mirarnos a los ojos, porque de esta miseria planificada solo salimos organizados y desde el amor al prójimo. Escuchá el testimonio de las chicas, sumate a la militancia y ayudanos a que nadie más quede a la intemperie en nuestra provincia. ¡No nos van a quebrar!

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