Modernización laboral y salarios: la urgencia de reordenar la base

Analizamos la reforma laboral, las trampa de las paritarias salariales y el trabajo territorial de base para superar la apatía y el miedo social.

El escenario político y económico actual ha puesto a la representación sindical y a los trabajadores frente a un encrucijada crítica. Frente a los discursos que promueven la flexibilización bajo el eufemismo de la «modernización laboral», el verdadero debate de fondo gira en torno a qué modelo de sociedad se está construyendo: uno que nivela hacia arriba garantizando derechos, o uno que legitima el desguace del bienestar social.

En el marco del programa De ida y vuelta (Otras Voces Multimedio), analizamos junto a dirigentes gremiales —entre ellos Cristian Galdeano, secretario general de UPCN Mendoza— las complejidades de este ciclo, caracterizado por el cierre de pymes, la precarización y un peligroso fenómeno de resignación en la clase trabajadora.

La falacia de la «nivelación hacia abajo»

Uno de los argumentos más recurrentes de la narrativa oficialista justifica la quita de derechos laborales bajo la premisa de que existe un gran sector de la población no registrada o desocupada. Sin embargo, como señalamos durante la charla, la solución a la falta de derechos de unos jamás puede ser arrebatarle las conquistas a los que aún los conservan.

«La solución a que hay gente que no tiene derecho es quitárselo a los que sí lo tienen.»

Esta lógica convierte los derechos fundamentales en presuntos «privilegios». En lugar de equiparar las condiciones hacia arriba, se impone un desmantelamiento progresivo del marco protector del trabajo, mientras los despidos en el sector privado y el congelamiento en el sector público aumentan el temor generalizado.

Paritarias, unidades remunerativas y la erosión salarial

A la par de la reforma normativa, existe una erosión silenciosa del salario a través de mecanismos técnicos en las paritarias. Durante el debate abordamos el concepto de las unidades remunerativas en negociaciones estatales (como en ANSeS o dependencias provinciales).

Muchos de estos ítems, desconectados del haber básico o la clase, quedan congelados con el tiempo. Aunque computan para el cálculo del SAC y los aportes de ley, no sufren incrementos automáticos en cada escala paritaria, transformándose en lo que internamente se conoce como «ítems basura» que terminan depreciando el sueldo real frente a los índices de inflación.

  • Pérdida de poder adquisitivo: Pautas salariales fijadas muy por debajo de la inflación acumulada.
  • Disparidad regional y jurisdiccional: Brechas abismales entre los haberes del sector público nacional y los salarios golpeados de las provincias.
  • Precarización encubierta: Desarticulación de la estructura salarial tradicional mediante bonos no acumulativos.

Militancia de hormiga: combatir la violencia laboral y el miedo

Ante la criminalización de la protesta y el contexto de asfixia económica, la respuesta sindical exige adaptarse. Hoy la urgencia del trabajador medio está centrada en llegar a fin de mes, pagar los servicios básicos y evitar el despido, lo que muchas veces genera desinterés o apatía hacia la discusión política electoral.

Frente a este panorama, el rol de la dirigencia no puede limitarse a la cúpula ni a la sobreexposición mediática; demanda un trabajo territorial constante. La caminata por las dependencias oficiales y los sectores de trabajo permite desnaturalizar situaciones de violencia y acoso laboral que muchos empleados sufren en silencio por temor a represalias.

Desarmar el miedo exige recuperar la confianza de las bases mediante el contacto directo, un esfuerzo de hormiga indispensable para reconstruir el tejido social y la conciencia colectiva en tiempos de crisis.

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