La motosierra contra el federalismo

Recibimos a la 'derecha liberal' para entender su proyecto de 'desmantelamiento' estatal. Entre chicanas sobre el pasado y visiones contrapuestas de la educación, quedó clara la grieta: ellos ven al Estado como un estorbo; nosotros lo vemos como el único garante de que un pibe, nazca donde nazca, tenga las mismas oportunidades. Discutimos sobre violencia, sueldos docentes y el rol de un presidente que prefiere el insulto al diálogo.

¡Hola, compañeros y compañeras! Hoy en «De ida y vuelta» tuvimos una mesa que echó chispas. Nos visitó Daniel Solas, referente de «La Violeta Avanza», la agrupación que viene a plantar la bandera de Milei acá en Mendoza. Y miren, yo como docente y militante que cree en la Política de la Bondad, no me puedo quedar callada cuando escucho que la propuesta para el país es «dinamitar el sistema».

Discutimos fuerte sobre qué significa ser federal. Daniel planteaba que la Nación debe correrse de todo: de la salud, de la educación, de los remedios. Según ellos, somos «28 islas» y cada uno tiene que arreglarse con lo que tiene. ¡Pero escuchame una cosa! Si dejamos que cada provincia se arregle sola, volvemos a la época donde un docente en Jujuy ganaba 150 pesos mientras en Mendoza cobrábamos diez veces más. Eso no es libertad, eso es injusticia geográfica. El Estado Nacional tiene que estar para garantizar un piso de dignidad para todos, no para mirar desde el balcón cómo las provincias más pobres se hunden.

https://www.youtube.com/watch?v=JW-0BVxKn4I

También le pregunté por la violencia del discurso presidencial. Porque me hablan del «principio de no agresión» pero tenemos un líder que insulta, que trata de pedófilos a colectivos enteros o de vagos a los empleados públicos. El invitado me decía que es «un estilo de hacer política». ¡No, señor! La palabra de un presidente construye realidad y hoy, con la violencia que vemos en las escuelas, necesitamos ejemplos de paz, no de odio.

Incluso terminamos coincidiendo en algo: el régimen de Cornejo en Mendoza es asfixiante. Me sorprendió que desde el sector libertario también vean que acá se persigue a los trabajadores del Estado sin pruebas. Pero que no se confundan: la solución a los problemas de la democracia no es menos Estado, es un Estado Mejor, un «NOSOTROS» que nos incluya a todos, no solo a los que pueden pagarse la vida. ¡A seguir sembrando huella!

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