El abandono de Cambia Mendoza

El caos del nudo vial en Guaymallén es la radiografía perfecta de cómo nos gobiernan: a la deriva y bajo la ley del más fuerte. No hay preventores, no hay seguridad y nadie se hace cargo. Te mandan a tomar el micro con soberbia mientras destruyen tu poder adquisitivo, y a la par ejercen violencia institucional contra la memoria. Construir un 'NOSOTROS' fuerte es nuestra única salida frente a tanta crueldad libertaria y radical.

Hola, compañeras y compañeros mendocinos! Otra vez nos encontramos en el aire de FM Otras Voces junto al compañero Rodo, poniendo sobre la mesa esa realidad que el gobierno provincial intenta ocultar con pauta publicitaria y discursos vacíos. Mendoza está a la deriva. Lo que charlábamos sobre el caos absoluto en la salida de la terminal y el nudo vial de Guaymallén no es solo un problema de tránsito; es la muestra exacta de lo que es el gobierno de Alfredo Cornejo y todo el Frente Cambia Mendoza: no hay Estado, no hay preventores, no hay nadie que te cuide. Literalmente, nos han dejado librados a la ley del más fuerte.

https://www.youtube.com/watch?v=3M4zkUHT-7I

Mientras a un laburante le cuesta más de 100.000 pesos llenar el tanque de nafta (con sueldos que no alcanzan para vivir) y te mandan a «tomarte el micro» con una soberbia que duele, la inseguridad nos respira en la nuca. Rodo contaba cómo en la Costanera atacan a las pibas, las tiran al piso y las asaltan a plena luz del día apenas bajan del colectivo. ¿Y qué hacen los que gobiernan? Miran para otro lado. Pasa una inundación, hay un accidente o nos matan en la calle, y ningún funcionario se hace cargo de nada.

Pero ojo, para lo que sí tienen tiempo y recursos es para ejercer la violencia institucional. En la misma semana del 24 de marzo, el intendente Ulpiano Suárez mandó a borrar de la Plaza San Martín los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo. Muestran una cara de supuesta gestión en los medios, pero en la calle accionan con negacionismo y violencia. Por eso la sociedad está como está, porque la crueldad baja directamente desde el poder.

Frente a este modelo del «sálvese quien pueda», de la insensibilidad de Milei y de la prepotencia de Cornejo, nosotros tenemos la obligación de militar la Política de la Bondad. La salida nunca es en soledad. La salida es organizarnos, es cuidar al taxista, al docente, al pibe que va a la escuela; es volver a tejer los lazos solidarios y construir ese NOSOTROS que nos abrace. ¡No nos van a robar la dignidad!

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