El negocio de descartar vidas

Frente a los temas que duelen, como el suicidio asistido y el dolor crónico, nuestra respuesta no puede ser el sálvese quien pueda que nos quiere imponer el gobierno nacional y provincial. Debemos abordar estos debates desde la Política de la Bondad y el amor. Porque antes de hablar de cómo terminar con una vida, el Estado tiene la obligación indelegable de abrazarla, cuidarla y sanarla.

Compañeros y compañeras, esta semana en nuestro programa por FM Otras Voces, vivimos una mesa de esas que te atraviesan el cuerpo y te obligan a frenar la pelota. Junto a Gabriel Sicone, el profe Rubén Esper Ader y nuestra querida Estela Maris Rodríguez, nos metimos en un tema doloroso, complejo, pero profundamente político: el caso de una joven de 25 años en España a la que se le aplicó la eutanasia tras una vida marcada por el abandono institucional, hogares de menores y el sufrimiento psiquiátrico.

La pregunta que nos hicimos en la mesa es la que le duele al poder: ¿Hubo un Estado que alojó a esa piba o simplemente la tiraron en un depósito de adolescentes para luego lavarse las manos? Hoy, en la Argentina de Milei y en la Mendoza de Alfredo Cornejo, nos quieren convencer de que el derecho a morir es una elección de total «libertad». Pero te pregunto: ¿qué libertad tenés para elegir si el Estado te empuja a la cornisa, si no tenés atención psicológica, si la salud pública está desfinanciada y si sos considerado un simple gasto para el mercado?

https://www.youtube.com/watch?v=ESESjH5coZc

Si miramos la historia reciente, la hipocresía de la UCR mendocina es brutal. En 2019, el mismísimo Cornejo, junto a Jimena Latorre y Cobos, presentó un proyecto de eutanasia que exigía la creación de consejos evaluadores interdisciplinarios (con psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y médicos) en todas las provincias. ¡Qué paradójico! Para garantizar una ley de «suicidio asistido» sabían que necesitaban un Estado presente y recursos públicos. Sin embargo, hoy militan la motosierra, despiden trabajadores, vacían los hospitales y celebran el superávit a costa del hambre de la gente.

Nosotros no vamos a retroceder frente a la crueldad. Todo debate social debe ser abordado desde el amor y la defensa de la vida. A su política del descarte, de «sacarse el problema de encima» porque invertir en una niñez sana les parece caro, le oponemos la Política de la Bondad. La verdadera libertad no es elegir entre morir o sufrir; la verdadera libertad es tener un Estado que te abrace y garantice tu derecho a vivir dignamente. Sigamos construyendo el NOSOTROS para defender a los que menos tienen.

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