En la edición de Ida y Vuelta del lunes 2 de noviembre, dentro del bloque dedicado a la educación, conversamos con Horacio Mayorga, presidente de la comunidad huarpe Juan Manuel Villegas y profesor de historia. Nos contó cómo fue el primer encuentro de educadores huarpes y qué reclaman las comunidades para que la escuela respete su identidad. Participaron Gabriel, conductor del programa, la columnista Andrea Blandini y el docente investigador Rubén Esper.
Un encuentro histórico
El sábado pasado se realizó el primer encuentro de educadores del pueblo huarpe. Mayorga lo definió como un momento histórico: después de muchos años, las comunidades lograron tener sus propios docentes y profesionales, y por primera vez se juntaron para pensar la educación que su pueblo necesita.
La organización empezó con un grupo de WhatsApp, donde hoy participan entre 21 y 22 docentes y profesores huarpes. Al primer encuentro, que coincidió con una fiesta patronal, asistieron nueve, porque el cierre del ciclo lectivo y las distancias dificultaron la llegada de más compañeros.
Una modalidad que existe en la ley, pero no en Mendoza
Uno de los puntos centrales del encuentro fue la educación intercultural bilingüe, un derecho ya reconocido a los pueblos originarios. La Ley de Educación Nacional 26.206 establece ocho modalidades que coordina el sistema educativo, y esta es una de ellas.
«La educación intercultural es la única en Mendoza que no se ha institucionalizado.» (Horacio Mayorga)
Según explicó, al no estar institucionalizada, la modalidad no tiene política educativa propia ni se aplica. Por eso hay escuelas con el 100% de su matrícula perteneciente a pueblos originarios que no cuentan con educación intercultural bilingüe. Mencionó además otro derecho pendiente: la consulta libre, previa e informada a los pueblos originarios.
Escuelas albergue: una doble responsabilidad
Mayorga explicó que muchos chicos de las comunidades asisten a escuelas albergue, donde se quedan cinco o siete días seguidos y conviven con sus maestros. Como la escolaridad es obligatoria, sostuvo que esas escuelas tienen una doble responsabilidad: dialogar con el pueblo huarpe y construir propuestas educativas más cercanas a su realidad cultural y a su identidad.
Reconoció que hay escuelas que ya mantienen un diálogo más cercano con la comunidad y con el contexto en el que están insertas, y que ese es el camino a seguir.
Construir una pedagogía propia
El objetivo del encuentro fue generar un espacio para que los docentes huarpes compartan experiencias, reconozcan el lugar que ocupan en las instituciones y reflexionen juntos sobre cómo construir pedagogías con sentido intercultural, comprometidas con la historia y la identidad de su pueblo.
Mayorga aclaró que fue una iniciativa de los propios docentes, no de la Dirección General de Escuelas, y que contaron con el acompañamiento de un programa de extensión de la Universidad Nacional de Cuyo. Ya hicieron una memoria de lo trabajado y planean un nuevo encuentro para los primeros días de diciembre.
Un puente con la ecopedagogía
Al escucharlo, Rubén Esper, autor de Ecopedagogía, un paradigma educativo, le propuso un encuentro para trabajar juntos, ya que viene trabajando con comunidades originarias de distintos continentes. Mayorga aceptó la invitación: según dijo, todos fueron formados por el mismo sistema y con la misma mirada, y hace falta construir pedagogías nuevas.
La mirada de la columnista
Como docente, me conmueve ver a maestros y profesores huarpes organizándose por su cuenta para pensar la escuela que necesitan sus chicos. Es una deuda que tenemos como provincia: la ley ya reconoce la educación intercultural bilingüe, pero en Mendoza todavía no se aplica, incluso en escuelas donde todos los alumnos pertenecen a pueblos originarios. Cumplir con esto no es un favor ni una concesión: es respetar un derecho y reconocer una cultura que es parte de nuestra historia. Ojalá este primer encuentro sea el comienzo de un diálogo que el Estado acompañe con políticas concretas.
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Aviso: este es un programa de opinión y análisis. Los planteos, testimonios y cuestionamientos que compartimos corresponden a nuestra mirada y a la de quienes participan del programa, y no constituyen afirmaciones de hecho verificadas de forma independiente.

