Cornejo vacía la escuela pública mientras el ajuste nos asfixia

Mientras nos venden espejitos de colores hablando de Inteligencia Artificial, nuestros docentes no llegan a fin de mes ni pueden soñar con una vivienda del IPV. Analizamos el ajuste brutal en Mendoza y cómo la organización de los vecinos es la única trinchera que nos queda para resistir.

¡Qué tristeza y qué bronca ver cómo destruyen lo nuestro! En la última emisión de «De ida y vuelta» por FM Otras Voces, tuvimos una charla urgente y sumamente necesaria. Estuvimos conversando largo y tendido junto a mi compañero de mesa y a César Maturano, Secretario Gremial del SUTE, poniendo sobre la mesa la cruda realidad que viven nuestros docentes, celadores y estudiantes en toda Mendoza.

Cornejo y las políticas de Milei nos quieren hacer creer que el problema de la educación se soluciona hablando de «Inteligencia Artificial» en las aulas, pero la verdad es que el ajuste ya no solo golpea el salario, ¡están destruyendo nuestras fuentes de trabajo! César lo explicó clarísimo durante la entrevista: la inflación devoró cualquier acuerdo paritario y ahora usan la excusa de la baja matrícula para achicar el Estado, cerrando cursos y dejando en la calle a los suplentes. Ni hablar de la vivienda. Te hablan de casas del IPV y del plan «Mendoza Construye», pero te piden ingresos familiares de más de un millón y medio de pesos cuando un maestro con suerte llega a los 850 mil. Es una tomada de pelo a los trabajadores.

https://www.youtube.com/watch?v=l_bTJvuye8A&feature=youtu.be

Como decíamos en el estudio al hacer el cierre del programa, la política tiene que sostener tres patas fundamentales para que la sociedad no se caiga a pedazos: salud, educación y seguridad. Y este gobernador, lamentablemente, no está a la altura. Venimos de analizar en el bloque anterior cómo cierran centros de salud y desmantelan la maternidad Carrillo en Las Heras, y lo empalmamos con esta educación mercantilizada. Hoy, nuestros maestros siguen siendo los que detectan los abusos intrafamiliares, los que ponen la tortita que falta en la panza de los pibes y los que dan el abrazo que el Estado niega.

Frente a esta política complaciente y violenta que nos proponen los que gobiernan, nuestra respuesta tiene que ser la Política de la Bondad. Como bien dijo el compañero Natalio: somos vecinos organizados. Tenemos que ir a poner la levadura ahí para que crezca el pan, en el barrio, en la escuela, en la calle. Construir ese NOSOTROS es urgente, no nos queda otra opción. Porque como dice nuestra Ley de Salud Mental en su artículo 3, la salida es una construcción colectiva. Te lo traduzco fácil: nadie se salva solo. ¡Juntémonos y luchemos en conjunto por nuestra dignidad!

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