Escuelas sin maestros y verdura regada con cloacas en el feudo de Cornejo

«Ayer callamos, hoy hablamos por amor de corazón». Con esta inmensa frase ancestral, la comunidad Huarpe nos marca el camino. Durante siglos sufrieron el despojo, y hoy ven cómo la casta política desvía los fondos que deberían ser para su desarrollo o para viviendas sociales. El silencio se terminó. Es hora de dejar de ser espectadores y exigir que la política mendocina deje de ser un negocio corporativo para volver a ser una herramienta de justicia social.

Compañeras, compañeros, familia mendocina. Como docente de toda la vida, hay realidades que no me dejan dormir y que me obligan a alzar la voz con más fuerza que nunca. En nuestro último programa charlamos con Horacio, Alejo y Hernán, hermanos de la comunidad Huarpe Juan Manuel Villegas de Lavalle. Lo que nos contaron es una verdadera radiografía del abandono y la crueldad del gobierno de Alfredo Cornejo, en perfecta sintonía con el brutal ajuste de Javier Milei.

Nuestros pibes están yendo a escuelas vacías. Escuchamos de primera mano de estos jóvenes estudiantes cómo pasan meses enteros sin profesores en materias fundamentales porque el Estado paga sueldos de hambre, no garantiza condiciones dignas y empuja a los docentes a la renuncia. Están desangrando la educación pública desde adentro. Pero el espanto no termina en las aulas. ¿Sabían ustedes que las verduras que llegan a nuestras mesas, las lechugas y acelgas que se cultivan en Lavalle, están siendo regadas con agua contaminada por los desbordes cloacales de Guaymallén?

https://www.youtube.com/watch?v=seqMrAZkksc

Nos están envenenando sistemáticamente, compañeros. Es la postal del modelo que nos imponen: desfinancian las escuelas, contaminan nuestra tierra y encima, cuando llegan fondos internacionales o nacionales destinados a la reparación histórica de los pueblos originarios o a la construcción de viviendas sociales, la plata desaparece o se desvía para los negocios de los amigos del poder. Esa desidia institucional nos cuesta la salud, el futuro y la vida.

Pero frente a tanta oscuridad, me quedo con la enorme fuerza de nuestras raíces. Horacio cerró la entrevista con una frase bellísima en su lengua madre, el Millcayac: «Ayer callamos, hoy hablamos por amor de corazón». Ese tiene que ser nuestro faro. Se terminó el tiempo de agachar la cabeza y aceptar las migajas. Tenemos que sembrar una huella profunda con la Política de la Bondad, organizarnos y construir ese inmenso NOSOTROS. Un NOSOTROS donde ningún pibe mendocino se quede sin maestro, donde el agua que nos alimenta sea pura y donde la dignidad sea, de una vez por todas, un derecho intocable.

Seguime en redes:

Compartir:

Post relacionados