En la edición de Argentina Hoy del miércoles 4 de noviembre, la columnista Andrea Blandini y la conductora Fabiana Yunes conversaron con Cristina Raso, referente de la agrupación AR del SUTE y de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Mendoza (ATEM), y vicedirectora de escuela, sobre las condiciones laborales de quienes sostienen día a día las escuelas mendocinas: docentes y celadores.
Las docentes, las más perjudicadas
Cristina Raso explicó que en educación la mayoría son mujeres y que, en los hechos, cobran menos que los varones. El ítem aula y el ítem arraigo se pierden con las licencias, y en el 90% de los casos son las mujeres quienes piden licencia para cuidar a un familiar enfermo. También son ellas, en general, las que se hacen cargo de comprar los remedios de la familia.
Desde su lugar de vicedirectora, contó que muchas maestras están muy endeudadas: usan su sueldo para refinanciar deudas de tarjetas y planes de pago, y para cubrir remedios y comida. En muchos hogares, el salario docente es el único ingreso estable de la familia.
Celadores al límite
La situación de los celadores fue uno de los puntos más preocupantes. Raso señaló que no hay titularizaciones y que gran parte de la planta es suplente.
«No hay titularidad, tenemos la planta casi toda suplente.» (Cristina Raso)
Los celadores de contraturno cumplen seis horas y media en su turno y cinco horas más en otro, con jornadas de once horas y media. Además, entre las 12 y las 14, cuando se hace la limpieza más profunda porque se va un turno y llega el otro, en muchas escuelas queda un solo celador por turno para limpiar todos los cursos y entre seis y diez baños. Muchos de ellos son titulares mayores de 50 años. Raso describió además situaciones de hambre entre estos trabajadores.
Menos horas para vivir en secundaria
Otro tema fue un acuerdo sobre acrecentamiento de horas en el nivel secundario. Según explicó Raso, hoy un profesor necesita trabajar más de 36 horas cátedra para tener un sueldo que le permita vivir más o menos dignamente. Con el nuevo esquema, quienes tienen menos de 20 años de antigüedad solo podrán titularizar hasta 18 horas, por lo que desde febrero muchos pasarían a cobrar bastante menos de lo que cobran hoy.
La alternativa de completar las horas con suplencias, advirtió, no es realista, porque las horas que se liberan se destinan al ingreso de nuevos docentes. Para la invitada, el problema de fondo es que no se crean nuevas horas ni nuevas escuelas secundarias: desde que el nivel es obligatorio, la cantidad de alumnos creció muchísimo sin que se construyeran nuevos edificios.
Docentes extranjeros que no pueden acceder a cargos
Raso también se refirió a la situación de docentes extranjeros con residencia legal en el país. Muchos nacieron en otro país porque sus padres argentinos estaban viviendo afuera, llegaron a la Argentina siendo bebés, estudiaron, se recibieron, formaron su familia y pagan sus impuestos acá, pero no pueden acceder a todos los cargos por no tener la nacionalidad.
Explicó que el trámite de nacionalización es hoy casi imposible de cumplir: exige pasar dos años sin salir del país para poder iniciarlo y otros dos años más durante el trámite. En el caso de quienes nacieron en Chile, la situación es todavía más compleja, porque deben elegir entre una nacionalidad y otra. Según contó, se presentó un recurso administrativo y, si es necesario, llegarán a la Justicia, porque consideran que esa exigencia va en contra de la Constitución y de la ley de migraciones.
Una representación gremial ausente
En el programa se planteó que, más allá de las críticas que se puedan hacer, hoy no hay una voz gremial que visibilice la problemática docente. Raso señaló que el salario pasó de estar entre los primeros puestos del país a los últimos, y que temas como la situación de los celadores o las condiciones de trabajo en las escuelas no aparecen en la agenda del sindicato, más ocupado en sus elecciones internas y en la política partidaria.
También cuestionó la división de la discusión en mesas separadas: una salarial y otra técnica o de condiciones laborales. Recordó que antes la paritaria era una sola y allí se discutía todo lo que concierne a los trabajadores. Para la invitada, la estabilidad laboral, la salud y la vivienda también son salario.
En ese contexto, se destacó que la asociación ATEM busca reunir la cantidad de afiliados necesaria para poder participar de la paritaria y dar una nueva representación a los trabajadores de la educación.
La mirada de la columnista
Quienes sostienen la escuela todos los días, docentes y celadores, necesitan algo tan básico como estabilidad: cargos titulares, horas suficientes para vivir y condiciones dignas de trabajo. Ninguna mejora educativa es posible si quienes hacen funcionar las escuelas viven endeudados y con incertidumbre. Necesitamos una paritaria que vuelva a discutir todo lo que afecta a los trabajadores, con representantes que lleven a la mesa los problemas reales de cada escuela.
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Aviso: este es un programa de opinión y análisis. Los planteos, testimonios y cuestionamientos que compartimos corresponden a nuestra mirada y a la de quienes participan del programa, y no constituyen afirmaciones de hecho verificadas de forma independiente.


