Baja de la edad de imputabilidad: castigar en vez de proteger

Abogadas de familia advierten que la baja de imputabilidad criminaliza la pobreza, mientras crece el ausentismo escolar y cierran los clubes.

En el programa del lunes 26 de octubre, Gabriel, conductor del programa, y la columnista Andrea Blandini preguntaron a las abogadas de familia Gisela Henberg y Roxana Mongelardi cómo se inserta la baja de la edad de imputabilidad en un sistema de protección de la niñez que ya presenta graves falencias. La conversación llevó también al ausentismo escolar, la crisis de los clubes de barrio y el impacto de todo esto en la salud mental de los chicos.

Un sistema que no protege, y ahora castiga

Gabriel planteó la pregunta de fondo: si el Estado no logra garantizar derechos básicos, como el acceso a la salud, a los chicos que entran en el circuito de protección, ¿cómo encaja en ese contexto la baja de la edad de imputabilidad?

Las abogadas coincidieron en que nada es casual. Según explicaron, sin una ley de protección reglamentada se vulneran los derechos humanos de niñas, niños y adolescentes desde la base, y al mismo tiempo se avanza con medidas que los castigan. La baja de la edad de imputabilidad, señalaron, se relaciona con la salud mental, con lo que pasa en las escuelas y con las medidas que toma el propio sistema.

«A mi modo de ver es inconstitucional.» (Roxana Mongelardi)

Mongelardi sostuvo que la medida contradice la Convención sobre los Derechos del Niño, que tiene como eje la protección. En lugar de proteger, sanciona y criminaliza. Y recordó que la mayoría de los chicos que llegan a esas situaciones provienen de las familias más vulnerables: las que tienen menos acceso a recursos, viven lejos de los centros urbanos y están alejadas de la salud y la educación.

Chicos que no van a la escuela

Dirigiéndose a Blandini, que fue maestra durante 34 años, Mongelardi señaló que hoy hay un ausentismo escolar enorme. Contó que, en el área de niñez del municipio donde trabaja, la mayoría de las derivaciones que reciben son por chicos que no están yendo a la escuela.

Y planteó la pregunta inevitable: si no están en la escuela, ¿dónde están? En la calle.

Clubes de barrio que se quiebran

Las abogadas explicaron que tampoco pueden ir a los clubes, porque los clubes sociales se están quebrando: no pueden afrontar las boletas de luz y de gas. Esos espacios, donde los chicos encontraban pertenencia y resguardo, están desapareciendo.

Por eso, plantearon, hay que fortalecer el territorio y el tejido social, que es justamente lo que se está rompiendo. Lo que se está haciendo, advirtieron, es criminalizar la pobreza y la vulnerabilidad de las familias.

Chicos que crecen sin creer en nadie

Gabriel, que además es psicólogo, cerró el bloque con una reflexión: uno de los condicionantes sociales de la salud mental es la credibilidad de las instituciones. Cuando las instituciones fallan, los chicos crecen descreyendo de la sociedad y del mundo adulto.

Esa es, según planteó, otra forma de violencia: generar chicos que crecen con el sentimiento de que nadie los quiere.

La mirada de la columnista

Como docente, vi muchas veces que un chico que deja de ir a la escuela no está eligiendo un camino: está quedando afuera. Antes de hablar de castigar, tenemos que preguntarnos qué hicimos para que ese chico no quede solo. Una escuela que retiene, un club de barrio abierto, un centro de salud que atiende, un equipo que acompaña a la familia: eso es prevención. Bajar la edad de imputabilidad sin haber garantizado nada de eso es empezar la casa por el techo.


Aviso: este es un programa de opinión y análisis. Los planteos, testimonios y cuestionamientos que compartimos corresponden a nuestra mirada y a la de quienes participan del programa, y no constituyen afirmaciones de hecho verificadas de forma independiente.

#Imputabilidad #Niñez #Mendoza

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