Perón, Cultura y Mujeres: El folclore como resistencia

Descubrí cómo el peronismo llevó el folclore a las escuelas para unir al pueblo y cómo las mujeres rompieron moldes en la danza mendocina.

La revolución cultural de Perón y las mujeres que rompieron moldes

¡Hola, compañeros, compañeras y mendocinos de a pie! En tiempos donde desde la Casa Rosada y la Casa de Gobierno de Mendoza nos quieren convencer de que el individualismo es la única salida, nosotros seguimos apostando a la memoria. En nuestra última charla en De ida y vuelta (Otras Voces Multimedio), tuvimos el lujo de escuchar a dos gigantes de nuestra cultura: Teresa Caraza y Roberto Torres. Y créanme, lo que nos contaron es una verdadera clase de resistencia.

Teresa, con más de 15 vendimias sobre el lomo, nos recordó lo que significa abrir caminos. Allá por los años 80, cuando el malambo era terreno exclusivo «de machos», ella se plantó y demostró que las mujeres también zapateamos fuerte. Mientras los demás hacían zarandeo, ella miraba y aprendía a golpear la tierra. Esa es la rebeldía que necesitamos hoy frente al machismo institucionalizado y a un cornejismo que asfixia a nuestros artistas y hacedores culturales.

El Estado que abraza vs. El Estado que ajusta

Por su parte, Roberto Torres nos trajo a la memoria una joya histórica que la derecha detesta recordar. ¿Saben cuándo se pensó por primera vez en enseñar folclore en las escuelas? En 1940, por decisión del General Juan Domingo Perón, Evita y el doctor Ramón Carrillo. Ellos entendieron que para forjar una nación había que integrar a los «gringos», a esos inmigrantes que llegaban sin conocer nuestras raíces.

«Había que crear un folklore para los gringos… la idea de Perón era que en el país se bailara folclore.»

Fijate la diferencia de modelos de país. El peronismo convocó a eruditos y maestros para academizar nuestras danzas y llevarlas a cada rincón de la patria a través de la Escuela Nacional de Danza. Usaron el Estado para construir un NOSOTROS inmenso, solidario y orgulloso de lo suyo.

Hoy, el modelo de Milei y sus socios locales como Alfredo Cornejo nos proponen exactamente lo contrario: desfinanciar la cultura, cerrar espacios de pertenencia y tratarnos como números en una planilla de Excel. Nos quieren divididos porque saben que un pueblo que no baila, no canta y no reconoce su historia, es un pueblo fácil de dominar.

La Política de la Bondad como bandera

No nos van a robar la alegría ni las raíces. Como Teresa zapateando contra los prejuicios, o como esa madre que mandó a sus 12 hijos a aprender folclore para sacarlos adelante, la salida siempre es comunitaria. Necesitamos recuperar la Política de la Bondad, mirarnos a los ojos, abrazar a nuestros docentes y defender nuestra identidad.

La cultura es nuestra trinchera, mendocinos. ¡Sigamos caminando juntos!

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