La trampa de la autonomía de Cornejo y el dolor de una Mendoza que retrocede

Gobernar es persuadir, pero en Mendoza se impone la prepotencia. Analizamos por qué el gobierno de Cornejo prefiere el 'daño' antes que el consenso, mientras las familias mendocinas caen de la pobreza a la indigencia. Una charla profunda sobre el retroceso institucional de nuestra tierra, el cierre de los servicios básicos en la periferia y la urgente necesidad de recuperar nuestra identidad agroindustrial para volver a crecer.

¡Hola, compañeros y vecinos! Qué importante es que nos tomemos un minuto para escucharnos, algo que parece que a los que gobiernan Mendoza se les olvidó. El otro día en el programa, junto a Martín Orozco y nuestro equipo, hacíamos un balance de lo que dejaron la senadora Adriana Cano y el diputado Juan Pablo Gulino en su paso por la legislatura. Y la sensación que me queda es una sola: qué desastre lo que le están haciendo a nuestra institucionalidad.

Cornejo nos quiere entretener con la «autonomía municipal» ahora que se enojó con los intendentes del sur, pero la verdad es otra. Mendoza está con problemas económicos gravísimos y usan esto como un distractor. ¡Gobernar es persuadir, che! Y acá no hay consenso, hay prepotencia. No vemos a nadie explicando el proyecto, solo vemos a un gobernador dañino al que no le importa si la gente busca comida en la basura o si el invierno nos agarra otra vez sin refugios.

https://www.youtube.com/watch?v=JsiAc6PFjHE

Lo más triste es ver cómo retrocedemos. Me acuerdo cuando Mendoza era potencia por sus regalías, y hoy tenemos maternidades cerradas en Rivadavia, San Carlos y Tupungato. ¡No hay terapia intensiva en el hospital de San Carlos! Mientras tanto, nos venden el espejito de colores de la minería, pero nos están secando la vitivinicultura. Mi abuelo llevaba ganado a Chile; hoy la agroindustria está estrangulada.

Mendoza puede volver a ser ese polo productivo de lácteos y carne, pero para eso necesitamos un gobierno que diga la verdad y que no gobierne solo para un núcleo urbano chiquito. Tenemos que cuidarnos entre nosotros, defender lo humano ante tanto ajuste. ¡A no bajar los brazos, que el «nosotros» es lo único que nos va a salvar!

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