La zancadilla de Cornejo: una reforma sin gente y una Mendoza que no llega a fin de mes

Mendoza retrocede mientras el oficialismo se abroquela. Analizamos la zancadilla política de una reforma integral que nadie pidió, mientras 20.000 mendocinos quedan desamparados por los recortes de Milei y el silencio de Cornejo. Junto a Gulino, Cano y Orozco, Andrea Blandini pone luz sobre el desinterés ciudadano y el desarraigo que generan las políticas de ajuste. Es hora de que la política vuelva a mirar al vecino y deje de mirarse el ombligo.

¡Hola, compañeros y vecinos! Qué mesa potente armamos en el programa. Nos acompañaron el diputado Juan Pablo Gulino, la senadora Adriana Cano y el compañero Martín Orozco para debatir algo que nos preocupa a todos: esta famosa reforma constitucional que nos quieren meter por la ventana.

Escuchame bien, porque la trampa es clara. Juan Pablo lo explicaba con una claridad envidiable: le están pasando todas las responsabilidades a los municipios —preventores, cámaras, alumbrado— pero se quedan con la plata. Es la política de la zancadilla. Recaudan ellos, pero la cara frente al vecino que no tiene banco en la escuela o que sufre la inseguridad, la tenés que poner vos en el departamento.

Adriana nos alertaba sobre algo gravísimo: el 8 de abril se terminan ingresos fundamentales para 20.000 mendocinos por los recortes de Milei, y nuestro gobernador está ausente, callado. ¡Son 1700 millones que dejan de circular en nuestra economía! Cornejo gobierna con encuestas, mirando para dónde sopla el viento, pero se olvida de que el déficit real es con la sociedad.

https://youtu.be/QcEe8pqoaIo

Como decimos siempre, gobernar es persuadir y congregar para el beneficio del ciudadano. Pero acá lo que vemos es crueldad y desarraigo. Le sacan la maternidad a Rivadavia, cierran servicios en la periferia y amontonan todo en el centro. El hijo de nuestro vecino siente que en su tierra no hay oportunidad y así se arman los bolsones de pobreza.

El peronismo tiene que ser más responsable que nunca. Tenemos que prepararnos para administrar el hambre que ellos están generando. No tienen licencia social porque no salen a seducir, salen a combatir. ¡A seguir sembrando huella, que de esta salimos juntos o no salimos!

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