En una nueva edición de De Ida y Vuelta, el historiador Roberto Tripolone propuso mirar a José de San Martín desde una perspectiva menos ceremonial y más humana.
Lejos de la figura rígida del manual escolar, aparece un militar con una formación autodidacta sólida, respaldada por más de 750 libros que trajo consigo al llegar al Río de la Plata. Su biblioteca incluía historia, geografía, filosofía y diarios de viaje, lo que revela un perfil intelectual amplio, más allá de la estrategia militar.
A los 34 años ya acumulaba dos décadas de experiencia en el campo de batalla. Esa trayectoria explica, en parte, la capacidad de planificación que desplegó durante la campaña libertadora. El cruce de los Andes no fue improvisación ni épica espontánea: fue logística, previsión y análisis de escenarios posibles.
También se abordó su dimensión política. Al llegar a Buenos Aires no era una figura conocida. Su matrimonio con Remedios de Escalada, perteneciente a una familia influyente, facilitó su inserción en una sociedad cerrada y compleja. Esa decisión amplió sus redes y su capacidad de acción en el plano local.
El intercambio también abrió interrogantes sobre su retiro tras la entrevista de Guayaquil y su decisión de no perpetuarse en el poder. San Martín fue militar, pero también político, y sus elecciones estratégicas siguen generando debate.
La conversación dejó una idea central: comprender a San Martín implica ir más allá del símbolo y analizar al hombre, sus decisiones, su contexto y su pensamiento.


