El debate político en Mendoza comienza a proyectarse hacia 2027. Las discusiones internas dentro del justicialismo provincial dejaron al descubierto tensiones sobre la conducción partidaria, la definición de candidaturas y la representación real de las bases.
Desde sectores sindicales y militantes se expresó preocupación por el cierre de espacios internos y la concentración en la toma de decisiones. Se advirtió que este esquema podría derivar en nuevas expresiones por fuera de la estructura formal del PJ, fragmentando aún más el escenario electoral.
También se mencionó la posibilidad de construcciones políticas impulsadas desde el ámbito sindical, lo que abriría nuevos frentes en el mapa político provincial.
Uno de los puntos más sensibles fue el acompañamiento legislativo a proyectos vinculados a la minería, particularmente el caso San Jorge. Ese posicionamiento generó cuestionamientos internos y profundizó el malestar en sectores que consideran que no se respetó el mandato de parte de la militancia.
El análisis incluyó además la situación institucional de Mendoza respecto a las PASO: están suspendidas, pero no derogadas. Esto implica que, de mantenerse el esquema actual, en abril de 2027 deberán definirse candidaturas en los distintos frentes.
En paralelo, también se observan tensiones en el oficialismo provincial, lo que configura un panorama abierto e incierto.
La pregunta que atraviesa el escenario mendocino es clara: ¿habrá una verdadera renovación política que represente a las bases o se profundizará la fragmentación?
El camino hacia 2027 ya comenzó.

