En la segunda parte de esta edición de Ida y Vuelta, del 28 de septiembre, abordamos el fenómeno climático de El Niño (bautizado «Enso» este año) junto a Rocío Quevedo, socióloga de la Dirección de Gestión y Fiscalización Ambiental de Mendoza, analizando cómo se está preparando la provincia ante un evento que se proyecta intenso entre octubre y febrero.
Qué es «Enso» y por qué tiene nombre propio
La columnista Andrea Blandini abrió el bloque explicando que el fenómeno de El Niño se produce cuando la temperatura del océano Pacífico, en la zona del Ecuador, supera los 2 grados por encima de lo normal, dando lugar a lo que se conoce como un «superniño». Este año, el fenómeno fue bautizado «Enso» (sigla en inglés de El Niño Southern Oscillation). Según las proyecciones, se sentiría con fuerza en la Argentina entre octubre y febrero, con un pico de intensidad en la región de Cuyo durante los primeros diez días de octubre.
La actividad humana detrás del fenómeno
Rocío Quevedo remarcó un punto clave: si bien El Niño es un fenómeno natural recurrente, el aumento de la temperatura oceánica por encima de los 2 grados que caracteriza a un «superniño» está directamente vinculado a la actividad humana (antrópica). En ese marco, cuestionó las recientes declaraciones del presidente Javier Milei en la ONU, donde volvió a criticar la Agenda 2030.
«La temperatura del océano aumenta por la actividad antrópica… estamos directamente siendo responsables del Niño.»
Infraestructura de 80 años frente a un fenómeno más intenso
Uno de los puntos más críticos de la entrevista giró en torno al estado de la infraestructura hídrica de la provincia. Se señaló que buena parte de las obras de los diques tienen alrededor de 80 años, y que colectoras importantes de la zona metropolitana ya se han derrumbado en los últimos años por el deterioro de los materiales, generando situaciones como las vividas en el departamento de Guaymallén.
«¿Estamos en condiciones de recibir una cosa así? Qué bueno que no soy política y no estoy en época de campaña.»
El plan de contingencia, todavía sin publicar
Pese a que se confirmó que distintos ministerios (incluyendo Educación y Salud) están trabajando en protocolos de emergencia y contención en salud mental, al momento del programa todavía no se había publicado la información sobre los lugares concretos de alojamiento para una eventual evacuación, pese a que el pico del fenómeno se proyectaba a días del programa.
«Yo no sé a qué escuela debería dirigirme. No, no, o sea, no lo sé.»
El sistema «Mendoza por Mí» y las recomendaciones de prevención
Quevedo recomendó a la población descargar la aplicación oficial «Mendoza por Mí», que envía alertas tempranas vinculadas al Servicio Meteorológico Nacional directamente al teléfono celular. También brindó recomendaciones concretas: no circular durante tormentas fuertes, no cruzar ríos crecidos, armar una mochila de emergencia con agua potable, medicamentos, linterna y radio a pilas, y establecer puntos de encuentro familiares ante la eventual falla de las comunicaciones.
La responsabilidad ciudadana en el estado de las acequias
Un punto que atravesó toda la entrevista fue la vinculación entre la falta de conciencia ambiental ciudadana (arrojar basura y escombros en acequias y canales) y el agravamiento del riesgo de inundaciones. Se mencionó específicamente el estado crítico del Zanjón de los Ciruelos y el Canal Pescara como ejemplos de cauces obstruidos por residuos.
«Nadie se salva solo»: la importancia de la organización barrial
Hacia el final de la entrevista, Quevedo insistió en la importancia de fortalecer redes de contención comunitaria, especialmente para personas adultas mayores que viven solas, recordando que, frente a una catástrofe, la primera respuesta inmediata suele venir del vecino, más allá de que las instituciones del Estado también deban responder.
«No nos vamos a salvar solos. Eso, por más que tengamos la esperanza de que así sea, siempre vamos a necesitar de algo.»
La mirada de la columnista
Me preocupa especialmente que, a días del pico proyectado del fenómeno, todavía no tengamos información pública y accesible sobre los lugares de contención en caso de una emergencia real. Entiendo los tiempos administrativos que exige coordinar protocolos entre distintas áreas de gobierno, pero en una provincia que no está acostumbrada a lluvias intensas, la comunicación clara y anticipada es tan importante como la obra pública misma. Dicho esto, también es cierto que buena parte de la prevención está en nuestras manos como ciudadanos: mantener las acequias limpias y organizarnos barrialmente no depende de ningún gobierno, depende de nosotros.
Aviso: este es un programa de opinión y análisis. Los planteos, testimonios y cuestionamientos que compartimos corresponden a nuestra mirada y a la de quienes participan del programa, y no constituyen afirmaciones de hecho verificadas de forma independiente.
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