Cornejo, el RIGI y la Mendoza que se hunde en el abandono

¿Sabías que si las megamineras no entraron a Mendoza es por la enorme resistencia de nuestro pueblo? Junto a Miguel de las Asambleas del Agua desnudamos la inestabilidad de un gobierno déspota que criminaliza la protesta para esconder su inoperancia. La salida siempre es colectiva y desde la empatía.

¡Hola, compañeros y compañeras! Hoy quiero hablarles desde la bronca de ver a nuestra provincia golpeada, pero también desde la inmensa convicción de que podemos transformar esta realidad. En nuestro último programa de «Ida y Vuelta», junto a Gabriel y con la valiosísima visita de Miguel, un histórico militante de las Asambleas del Agua, dejamos al desnudo la hipocresía de quienes nos gobiernan. Conmemoramos el Día del Medio Ambiente haciendo lo que el oficialismo detesta: caminando el territorio. Estuvimos en Guaymallén, ahí por Ponce y Bandera de los Andes, y nos fuimos hasta la zona de La Pega. ¿El panorama? Una Mendoza devastada por la desidia. Calles minadas, cloacas reventadas, un basural a cielo abierto y familias enteras respirando pobreza y humo tóxico.

Mientras Alfredo Cornejo se va a Inglaterra a ofrecer nuestra cordillera al mejor postor y celebra el RIGI —ese regalito que armó Milei para que las multinacionales se lleven nuestra riqueza sin pagar un peso de impuestos—, el pueblo mendocino paga las consecuencias. Tienen a Mendoza tan endeudada como a la provincia de Buenos Aires, pero a nuestros productores de tomate, papa y uva les pagan miserias y a nuestros docentes los ningunean. Tenemos un gobierno de déspotas y ecocidas que se la pasan rompiendo calles para financiar sus campañas políticas.

https://www.youtube.com/watch?v=eFju1kBOXVo

Pero ojo, Miguel nos dejó una verdad enorme: si hoy no nos están saqueando del todo, es porque los inversores le tienen pánico a la falta de consenso social. ¡Mendoza es ejemplo de lucha en el mundo! Saben que acá hay un pueblo vivo, y por eso el gobierno de Cornejo elige el camino de los cobardes: autoritarismo, falta de diálogo y criminalización de la protesta. No dan la cara porque no pueden sostener la mentira de la «minería sustentable».

Frente a este modelo de crueldad, de individualismo y de saqueo, nosotros tenemos que oponer la Política de la Bondad. Tenemos que mirar al de al lado, abrazar al vecino que sufre en los corralitos, acompañar al trabajador y defender el agua pura para nuestros pibes. Nadie se salva solo, mendocinos. Tenemos que dejar de ser espectadores para construir ese NOSOTROS fuerte, solidario e invencible. Vamos a seguir sembrando huella, porque a Mendoza la salvamos entre todos. ¡No nos van a quebrar!

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