Ayer recorrimos una pyme mendocina vinculada a la agroindustria y al abastecimiento de grandes cadenas productivas. Fue una charla larga y sin filtro sobre lo que vive hoy el sector: la presión del fisco provincial, el costo de la energía, la competencia desigual con las multinacionales, la concentración económica y el silencio de quienes deberían defender a los que producen.
El fisco provincial: embargos por un papel fuera de término
Uno de los primeros temas fue la relación con el organismo recaudador de la provincia. Se describió un sistema que embarga cuentas no solo por deudas, sino también por faltas formales: un formulario presentado fuera de fecha alcanza para que llegue un embargo.
Antes, al menos, llegaba un correo pidiendo que el contribuyente se acercara a regularizar, aunque nunca se informaba el monto. Hoy, al saldo original se suman intereses y honorarios del abogado que gestiona el cobro. Hubo casos de embargos para cobrar diferencias menores, de lo que faltaba pagar de un plan. La reacción fue de incredulidad: muchas empresas que cumplen terminan tratadas como deudoras.
En esa línea, se contó la experiencia de una profesional contable con larga trayectoria en la gestión pública. Explicó estos procedimientos en detalle, mostró derechos que los contribuyentes tienen y no conocen, y presentó propuestas concretas para modificar algunas leyes que hoy permiten estos abusos.
Heladas, agua y energía: producir se vuelve impagable
El caso más crudo fue el de los pequeños productores frente a las heladas. A los accidentes climáticos se suman el problema del agua y las lluvias intensas de los últimos tiempos.
Para defender un cultivo de la helada hay dos caminos. Uno es quemar combustible: un equipo de unos 8.000 kilos de fueloil, algo que un pequeño productor no puede afrontar. El otro es encender las bombas eléctricas e inundar la finca, porque el agua atenúa el daño del frío. Pero la factura de electricidad que llega después puede rondar los 8 millones de pesos, con vencimiento en 20 días, y el productor no tiene esa plata. La ecuación de costo y beneficio ya no cierra.
Se recordó que para el mosto existe un fondo compensador, creado para sostener el precio. Para los productores agrícolas, en cambio, no hay nada equivalente. En la presentación del presupuesto provincial se pidió una reunión con el funcionario responsable del área económica, porque ninguna discusión seria se resuelve en cinco minutos de exposición.
«Tres o cuatro actores concentrados y el resto pobre»
Una de las ideas más fuertes fue que solo hay dos explicaciones posibles para lo que pasa en Mendoza. O hay impericia, o hay un plan pensado para destruir la matriz productiva y la matriz social, y dejar una provincia con tres o cuatro actores concentrados en todo y el resto empobrecido.
Se planteó que, si es un plan, se ejecuta con total coherencia: cada decisión avanza en la misma dirección. ¿Con qué objetivo? Eso no tuvo respuesta en la charla.
El mercado interno, la raíz del problema
Se explicó con una lógica sencilla: si hay trabajo, el empresario paga. Puede quejarse de la presión fiscal, pero paga, porque tiene actividad. El problema empieza cuando se cae el mercado interno.
La caída del consumo es el origen de todo. Llega acompañada de un combo de medidas que van destruyendo el entramado productivo, y sin ventas no hay forma de sostener impuestos, salarios ni inversiones.
Minería y petróleo: las pymes siempre llegan después
Sobre el boom minero y petrolero, la experiencia del sector es clara: cuando aparece un gran proyecto, las primeras en entrar son las multinacionales. Las pymes llegan después, y no al revés.
Cuando las pymes intentan sumarse a esa cadena de valor aparecen las trabas: certificaciones de normas, exigencias logísticas, cursos y más cursos. Pero hoy el obstáculo principal es otro, la competitividad. Las propias multinacionales fabrican los insumos en sus filiales de China o India y los traen al país a precios con los que una pyme local no puede competir.
Por eso se habló de la necesidad de una política de cadena de suministro con proveedores locales. Si la provincia proyecta un desarrollo minero, la capacitación de las industrias locales y nacionales tiene que hacerse antes de que lleguen las grandes empresas, no cuando ya están instaladas.
También se pidió mirar otros modelos mineros además del canadiense o el australiano, que se consideran extractivistas. Se mencionó el caso de Burkina Faso, un país africano que fue colonia francesa hasta hace muy poco y que, con un presidente de 36 años, cambió su modelo minero y está logrando resultados que nadie imaginaba.
El esquema energético: empresas dentro de empresas
En la conversación se habló del sector energético provincial. Se describió una estructura de «mamushka»: una empresa habilitada en el Boletín Oficial, de la que después dependen una subempresa, otra subempresa y otra más. Todo está declarado y en regla en los papeles, pero se dijo que se armó un circo donde el dueño, su hijo y algunos socios se quedan con una parte de lo que circula. Se mencionó que hay personas dentro del sistema que conocen el funcionamiento en detalle, pero que no pueden hablar públicamente sin poner en riesgo su trabajo.
Concentración en los alimentos y en el papel
La agroindustria también está sufriendo. Se contó que uno de los mayores grupos alimenticios del país no hizo mantenimiento este año y tiene sobrestock de alimentos de hasta dos años. La lectura es que se trata de un actor que diversifica, que sabe antes que nadie qué negocio va a rendir más y que mueve fichas en consecuencia.
Como ejemplo se recordó que, entre dos gobiernos de signo distinto y con la pandemia de por medio, ese grupo fue comprando participación en una de las principales lácteas hasta quedarse con el 100%. Con otra láctea no pudo hacer lo mismo, porque está asociada a capitales franceses que le abren la puerta de Europa.
El grupo también desarrolló plantas cerealeras enormes en la provincia de Buenos Aires y es dueño de una papelera con planta en Mendoza dedicada al cartón. Ahora está en venta una de las principales productoras de celulosa del país, en manos de capitales chilenos, con unas 220.000 hectáreas de bosque implantado, y se señala a este mismo grupo como el principal candidato a comprarla. Si eso ocurre, controlaría los alimentos por un lado y la celulosa por el otro, en una posición casi monopólica. Para los presentes, ahí está la explicación de cómo se maneja la macroeconomía hoy.
Una reunión para pymes en la que nadie habló de pymes
Se relató una reunión virtual reciente organizada por ese grupo y dirigida a sus pymes proveedoras. El disertante no habló de pymes: dedicó toda la exposición a la macroeconomía y a elogiar al gobierno nacional, y llegó a decir que apostaba a su continuidad.
Entre los conectados había varias pymes mendocinas y un comprador del grupo, conocido de años. Cuando se le preguntó si esa era la opinión personal del orador o una bajada de línea del grupo, explicó que se trataba de un invitado proveniente de una fundación de pensamiento económico afín al modelo. Para quienes escuchaban, eso lo dijo todo.
Algo similar ocurrió en otro foro empresario, donde el mismo discurso fue aplaudido. Llamó la atención la presencia de empresarios cuyos propios negocios, como el supermercadismo local, atraviesan una crisis profunda. Hay cosas que no se explican.
Neuquén: la riqueza que no derrama
La conversación volvió a la minería y el petróleo, una macro a la que las pymes no acceden y que, según se planteó, beneficia a tres o cuatro actores. Ni siquiera la provincia productora se salva.
Se recordó que hace dos meses el gobierno neuquino emitió bonos de deuda en Nueva York y destinó el 70% a obra pública, porque la renta de Vaca Muerta se la lleva el gobierno nacional. Desde el boom petrolero se perdieron unos 6.000 puestos de trabajo en Neuquén, por dos motivos: la inteligencia artificial y la reforma laboral, que permitió a las grandes empresas pasar de tres turnos a dos con sobrecarga de trabajo. En la región cerraron sucursales de cadenas de supermercados por la baja de ventas, y otras grandes empresas también dejaron de hacer mantenimiento.
Se puso como ejemplo de peor gestión estatal a los gobiernos de Mendoza, Neuquén y Río Negro. Neuquén tiene Vaca Muerta, centrales hidroeléctricas, agroindustria y turismo para unos 700.000 habitantes, y sin embargo su zona industrial está rodeada de asentamientos precarios. Hay localidades cercanas sin gas natural, y gran parte de las casillas que se ven alrededor son de personas que trabajan en Vaca Muerta. Se mencionó además que un megaproyecto de gas natural licuado que iba a instalarse en la región terminó yéndose por un enfrentamiento político entre gobernadores.
Gremios: ¿traición o miedo?
Sobre las entidades gremiales, sindicales y empresarias, se las calificó como las grandes traidoras de este momento. También se planteó que puede ser miedo, aunque se aclaró que tener miedo, en este contexto, también es una forma de traicionar la razón de ser de una organización que debe defender a sus representados. Las gremiales empresarias, se dijo, suelen ponerse del lado de quien les da algo.
En Mendoza se busca la manera de activar una gremial empresaria para hacer reclamos, pero quienes no forman parte de una cámara directamente no son considerados.
Se trazó un paralelismo: si el gobierno nacional consiguió todo lo que consiguió con los legisladores, «ya sabemos cómo». La pregunta fue si no habrá hecho lo mismo con los sindicalistas para que se queden callados, con amenazas o con beneficios. Se recordó la devolución a los gremios del manejo de los fondos de las obras sociales, una caja muy grande que se les había quitado y que era una vieja aspiración de un sector del oficialismo. Desde entonces, los grandes sindicatos y la central obrera no fueron más allá de un paro.
Se comparó con lo que pasa con la pauta publicitaria oficial en Mendoza: cada seis meses algunos periodistas salen a criticar y a la semana vuelven a callarse, como si estuvieran pidiendo un aumento.
El comercio, otro frente en crisis
La charla cerró con la situación crítica del comercio de la Ciudad de Mendoza y la necesidad de abrir diálogo con referentes del sector comercial, con quienes hay una relación de muchos años, para sumar voces y construir reclamos comunes.
Lo que deja esta visita
La experiencia de esta pyme resume lo que atraviesa buena parte del entramado productivo mendocino: un Estado que aprieta con embargos en lugar de acompañar, una energía que vuelve impagable defender una cosecha, multinacionales que ocupan los lugares que podrían ser de las empresas locales, una concentración económica cada vez mayor y organizaciones que no levantan la voz. La pregunta que quedó flotando es para quién se está pensando el modelo productivo de la provincia.
Aviso: este es un espacio de opinión y análisis. Los planteos, testimonios y cuestionamientos corresponden a lo conversado durante la visita y no constituyen afirmaciones de hecho verificadas de forma independiente.
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