El modelo del descarte

¿Libertad es elegir entre trabajar 14 horas por miserias o morirse de hambre? En este debate desnudamos cómo el vaciamiento educativo busca domesticarnos desde la necesidad. Frente a un Estado ausente y una DGE de brazos cruzados, los trabajadores de la educación nos organizamos para reconstruir la esperanza y salvar a la escuela pública.

Compañeros, compañeras, mendocinos y mendocinas. En nuestra última charla en la radio junto a los compañeros Gustavo Gálvez y Carla Clark del SUTE, y el equipo del programa, debatimos sobre una realidad que nos desgarra el alma y que el gobierno de Alfredo Cornejo intenta ocultar bajo la alfombra: el vaciamiento sistemático de nuestra educación y el robo del futuro de nuestros jóvenes.

¿De qué «libertad» nos habla Javier Milei? Lo decíamos en la mesa recordando aquel debate nefasto: la verdadera libertad no puede ser elegir entre la autoexplotación con salarios de hambre de 14 horas diarias o la muerte por inanición. Hace unas semanas, transmitiendo desde una plaza de nuestra provincia, se me acercó un pibito de 16 años que estaba cuidando autos. Le pregunté si iba a la escuela y me contestó que no, que tenía que juntar plata para llevar un plato de comida a su casa. Cuando le pregunté cómo se imaginaba en la vida, qué quería ser, me dijo con los ojos brillantes: «A mí me gustaría ser mecánico».

https://www.youtube.com/watch?v=XKKx6W9VJXk

¿Y a dónde mando a ese pibe si Cornejo y su DGE están cerrando los cursos de las escuelas técnicas? Como bien denunció Gustavo, desfinancian y fusionan los talleres con la excusa de un «ajuste encubierto». Están destruyendo la salida laboral de nuestros chicos, los empujan a ser mano de obra precarizada, sin derechos y sin sueños. Ya no se trata solo de la brutal pérdida de nuestro poder adquisitivo como docentes; se trata de una política de la crueldad diseñada para domesticar al pueblo desde el hambre.

Mientras el Estado provincial nos abandona y la DGE mira para otro lado ante la crisis social que estalla en las aulas, somos los propios trabajadores quienes ponemos el cuerpo. Por eso el SUTE tiene que salir a dar diplomaturas en resolución de conflictos, porque el Estado nos dejó solos. Hoy más que nunca tenemos que aplicar la «Política de la Bondad». Tenemos que abrazar a ese pibe de la plaza, a las familias golpeadas, a los docentes que no llegan a fin de mes, y construir un inmenso NOSOTROS. ¡Sembremos huella y salgamos a defender la educación pública que nos merecemos!

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