Escuelas y ajuste escolar

¿Por qué la escuela pública está colapsando en medio de la crisis social? Porque el modelo extractivista de Milei y Cornejo nos quiere rotos y divididos. Cuando tenés a un "docente taxi" trabajando 48 horas semanales por salarios de hambre, es imposible tejer lazos. Así nos quitan la esperanza, pero acá seguimos construyendo nuestro gran "Nosotros".

Compañeros y compañeras, lo que estamos viviendo en nuestras escuelas mendocinas nos tiene que doler en el alma. En nuestra última charla en la radio con los compañeros Gustavo Gálvez (Secretario General del SUTE Godoy Cruz) y Carla Clark (Secretaría de Comunicación del SUTE), pusimos sobre la mesa una realidad que el gobierno de Alfredo Cornejo y las políticas nacionales de Javier Milei intentan tapar con silencio y precarización: nuestras escuelas están estallando y el Estado brilla por su ausencia.

Nos quieren convencer de que los episodios de violencia o el dolor profundo de nuestros pibes son casos aislados o culpa de las familias. ¡Mentira! Es el resultado directo del desmantelamiento del Estado. Cuando un «docente taxi» tiene que correr todo el día para cubrir 48 horas semanales, saltando de escuela en escuela porque el salario no le alcanza para llegar a fin de mes, ¿cómo pretendemos que se siente a mirar a los ojos a un estudiante? ¿Cómo tejemos ese lazo social que es vital para atarnos a la vida?

https://www.youtube.com/watch?v=Cb72s2ZLgt8

Hoy, los gabinetes psicopedagógicos están vaciados. Los profesionales tienen que repartirse entre instituciones con más de 400 chicos, haciendo magia sin recursos y con nulo acompañamiento de políticas públicas reales. Y mientras tanto, los trabajadores de la educación quedamos en el medio de la línea de fuego, desprotegidos y muchas veces criminalizados o separados del cargo sin investigación previa. Ellos operan desde la crueldad: dividen a la sociedad y rompen el vínculo entre la escuela y la comunidad para que dejemos de creer en nuestras instituciones.

Frente a esta maquinaria de insensibilidad, nosotros oponemos la «Política de la Bondad». Necesitamos más que nunca sembrar huella y defender el rol de la escuela pública como el gran abrazo que sostiene a nuestra juventud mendocina. No podemos permitir que nos roben la esperanza. La salida siempre es colectiva, organizándonos desde abajo, exigiendo financiamiento, salarios dignos y construyendo un inmenso NOSOTROS que frene esta locura. ¡No bajemos los brazos, sigamos en la lucha!

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